Leyendas de Sierraversa
La leyenda del Peregrino de la Última Llama nos habla que, cuando un poeta lleva muchas noches sin escribir, nadie va a buscarlo. Esperan. Dicen que, antes del amanecer, una pequeña linterna recorre los adoquines. Si la luz se detiene frente a una ventana, todos saben que el Guardián de la Desesperación ha encontrado a otro poeta. A la mañana siguiente, siempre aparece un nuevo poema sobre el escritorio.
No es un dios, no es un museo. Es el que cuida el vacío. Ese espacio donde el poeta se siente estéril y el poema se niega. Su linterna no guía: contempla con compasión. Cuando se detiene, no es una condena, es una tregua.

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