Sierraversa

"Mientras que las ciudades de la antigüedad se erigieron sobre cimientos de piedra y las grandes civilizaciones articularon su continuidad a través de la memoria institucional, el devenir histórico de Sierraversa revela una anomalía fundamental: el asentamiento no se sostiene por el rigor de sus fortalezas ni por la acumulación de su pasado, sino por la persistencia de un reducto humano que custodia un postulado ético y estético; la convicción profunda de que el lirismo y la palabra poética poseen la fuerza vinculante para transformar, de manera irreversible, la cosmovisión y el registro sensible de la condición humana..." (Poeta Gayo, Desde Sierraversa)

lunes, 17 de agosto de 2026

Poema Primero (de Profetas)


I

Al campesino, augurio de fe,

quisiera entregarte

llano, latente

nuestra zafra de dioses,

nuestra cesta de miel.

Campesino, nuestro jornal

es ajeno y nuestras uñas y deseo.

Vuestro fruto, venial.

Así que ven campesino,

con lágrimas y tierra,

que sangre pura es.

Pero temes a la mano

obscura,

que bordea la sierra

y dice ser su dueña.


II

La muerte nos golpea el pecho,

campesino.

Nos somete a su ser entero,

cual nube roja,

cual pueblo al falso cordero.

El desprecio y la hoja sucia

imágenes de muerte son.

Campesino, desenfunda

la lucha,

en la tierra hunde

tu azadón,

el desprecio nos consume,

nos mata en corazón.


III

Quiero combatir

con pasos de verbo

la simiente de la injusticia,

la vejez del dolor.

Quiero darte nuestra zafra

de inocencia

nuestra cesta de amor.

La duda e injusticia

imágenes de muerte son,

ven campesino

el odio nos consume

nos mata el corazón.


Sasta, un poeta desesperado

Desde Sierraversa 

Sociedad del Último Templario 

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