Uno de los marineros se acercó y lo observó durante unos segundos.
—¿No tiene frío?
Colomé levantó la cabeza.
—Supongo que sí.
El hombre miró sus pies descalzos y después el libro.
—No entiendo cómo puede leer con este tiempo.
Colomé sonrió débilmente.
—Yo tampoco entiendo cómo pueden ustedes navegar siempre hacia el mismo horizonte.
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ANTE EL BARCO "OSKAWA" DE BERTOLT BRETCH
Sentado frente a la maquinaría
del buque mercante
me encontraba cavilando
sobre la vida en alta mar.
Aún sentado,
vistiendo viejos jeans,
una camiseta roja y sin
zapatos aún,
las gotas mojan mi frente.
Los marinos, inexpertos aún,
cavilaban sobre la mala paga,
miran mi figura débil e
infrahumana.
Hamburgo, el destino cruel
de los marinos;
mi rostro, el de las gotas frías.
Mi libro se moja, lluvia intensa
esta noche.
Colomé Bojorge
Desde Sierraversa
Sociedad del Último Templario

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