Gonzalo cerró el manuscrito de Rahudy y miró por la ventana.
—"Volar sobre Babel"... —dijo—. Quizá eso sea también una forma de pertenecer.
Gayo sonrió.
—No, Gonzalo. Es algo más difícil.
—¿Qué cosa?
El viejo cronista volvió a mirar el poema.
—Amar sin renombre.
Gonzalo guardó silencio.
Afuera, sobre las torres de Sierraversa, un ave cruzó la luna.
Crónicas de Sierraversa
Gayo y Gonzalo Urrutia

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