Aquel día, el sol desapareció sobre San José. Una nube oscura cubrió el cielo y la ceniza descendió sobre los tejados, las plazas y los caminos. Hombres y mujeres ocultaron sus rostros, mientras el volcán imponía su silencio sobre la capital. Durante horas, nadie supo si aquella oscuridad era el castigo de los dioses o el anuncio de una desgracia que la tierra llevaba siglos preparando.
Pero cuando el cielo comenzó a despejarse, los habitantes descubrieron que no solo las calles habían quedado cubiertas. También las historias yacían bajo el polvo: voces que nadie se atrevía a repetir, testimonios que algunos preferían negar y nombres que amenazaban con desaparecer de los libros. Los poetas comprendieron entonces que la tragedia no terminaría cuando cesara la caída de ceniza. Habría que luchar para que la verdad sobreviviera a quienes quisieran enterrarla.
Desde entonces, los ancianos enseñaron a los jóvenes que toda tierra guarda dos memorias, la que permanece escrita y la que sobrevive en el corazón de sus gentes. Y aunque el volcán continuara alzándose sobre Costa Rica como un dios antiguo, hubo quienes recogieron las palabras dispersas y juraron devolverlas al mundo. Porque la ceniza puede cubrir una ciudad, pero solo el olvido consigue sepultar su historia.
Lucy
Desde Sierraversa
Sociedad del Último Templario
La tierra cubierta
En los tiempos cuando, sobre la
capital, postró la sombra,
una nube negra, ocultando los rayos
brillantes del sol
y sobre las calles caía la ceniza que
el Hades nombra,
Coro:
De
naturis, lucha de abstersión
es del hombre,
sombra del corazón.
hombres y mujeres, su rostro cubrían
del sino en bemol
que el volcán, culpable, calló los
bardos en su Costa Rica
para conmoción de manos mortales, de
verdad en crisol.
Coro:
De
naturis, lucha de abstersión
es del
hombre, sombra del corazón.
Cuando la falta del oro, la versión
según modifica
el lector y al testigo, empero es
verás aquí lo plasmado;
así la historia negada de los libros,
el sino implica.
Coro:
De
naturis, lucha de abstersión
es del
hombre, sombra del corazón.
Sobre la tarde en la ciudad, son las
palabras, cual pasado,
las que corren como murmullo de queja
rara silente,
como jugarreta en las arenas de
Cronos, lejos dado,
Coro:
De
naturis, lucha de abstersión
es del hombre, sombra del
corazón.
paraíso azul en que el alma renace
fiel, continente.
En San José, se conoció revés
filosofía mártir
y la paz, cuando en los tiempos de la
sombra negra presente
Coro:
Cual
dios, el volcán eterno recorre
el
corazón que el hombre socorre.
cubrió los caminos de ceniza, capital
sin aferir,
sus historias ocultas tiradas por
doquier como sombras
que el volcán otorgó a las gentes, del
cielo cual fiel emir.
Coro:
Cual
dios, el volcán eterno recorre
el
corazón que el hombre socorre.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario